Como una isla verde en el corazón de la ciudad, los jardines de la Atalaya, encierran una gran variedad de especies de árboles y arbustos, algunas de las cuales presentan ejemplares de singular interés.

        Se cree que fue un general ingles el que compró en la parte más alta ("atalaya") del Jerez de aquella época, La Atalaya, unas tierras en la zona norte de la ciudad, en las que construyó un palacio de estilo neoclásico-victoriano, rodeado de jardines hacia 1850.

        Los jardines tienen una extensión de unos 18.000 m2 y poseen ejemplares de árboles centenarios (araucaria, pino canario,...) y fueron construidos jugando con varias alturas y dotados de estanque, fuente, bosquete, parterres… todo según el modelo de paisajismo francés imperante en el siglo XIX. Los Jardines de la Atalaya son declarados Bien de Interés Cultural como jardines históricos y catalogados como Patrimonio Histórico Andaluz. 

    Este mágico lugar ofrece aromáticos laureles, aligustres matizados de hojas verde amarillentas, enormes yucas y almeces nos seducirán durante el paseo, junto a especies como el OMBÚ, EL CIPRÉS DE ARIZONA, O EL GINGO que se oculta tras uno de los edificios de la entrada.

      Figuran en la Ruta 3 "Paseo por parques y jardines históricos del oeste" de la llamada RUTA DE LAS ESPECIES, en las que conocer la arboleda y los espacios verdes más destacables de Jerez. En el Jardin Central encontramos una elegante ARAUCARIA O ÁRBOL DE PISOS, de porte piramidal y cuyas ramas dispuestas en pisos la hacen fácilmente reconocible; un PINO CANARIO que presenta las hojas o acículas en grupos de tres, a diferencia de la mayoría de los pinos que muestran sus hojas en pareja; y una enorme MACLURA O ÁRBOL DE LOUSIANA, de más de 100 años.